Antes de llegar al botiquín, muchas familias recurren a remedios caseros para aliviar la tos. Estos son de los más usados, y sus límites reales.
Tomada sola o disuelta en una infusión tibia, la miel puede ayudar a calmar la irritación de garganta y reducir la tos nocturna en adultos y niños mayores de 1 año. Nunca debe darse a bebés menores de 12 meses por riesgo de botulismo infantil.
Una infusión de jengibre fresco tiene propiedades calmantes y puede ayudar a aliviar la sensación de garganta irritada, además de ser reconfortante en sí misma.
Beber suficiente agua fluidifica las secreciones y facilita expulsarlas. Inhalar vapor de agua caliente (con precaución para no quemarte) también ayuda a humedecer las vías respiratorias.
Estos remedios son un alivio sintomático, no un tratamiento. Si la tos persiste más de una semana, viene con fiebre alta, dificultad para respirar o afecta a bebés pequeños, es momento de acudir a un médico sin demora.